Cambio y motivación
He visto a muchas personas crear cambios positivos en los últimos años: en el campo de la salud física y la aptitud, las finanzas, las relaciones, etc.
¿Qué factores hacen que unas personas cambien aspectos de su vida con más facilidad qué otras?
¿Cómo funciona la motivación?
¿Cómo puedo desarrollar la capacidad para cambiar y mejorar aspectos de mi vida?
La charla interna
Estamos continuamente hablándonos a nosotros mismos de una manera positiva, alentadora o de una manera negativa, desmotivándonos. Esto es inevitable, no puedes parar esa multitud de personajes que están todo el día diciendo “qué bien o qué mal” lo haces.
Si te observas a lo largo del día, estos personajes te dicen mil cosas diferentes; subes y bajas por una montaña rusa de emociones varias veces en el mismo día y una de esas voces es la que te dice que “hoy no es buen día para correr…mejor veo la TV…no me siento fino para estirar…estoy muy cansado para…”, pero la realidad es que es la misma voz que hace 2 horas te dijo: “¡tú puedes!, de hoy no pasa ir al gimnasio…”. El hecho es que no puedes evitar esta montaña rusa, pasar del “negro al blanco” en minutos… sólo puedes poner en duda lo que te dice:
- ¿mi cansancio es real?
- ¿es más importante facebook, la TV que empezar a hacer algo de ejercicio?
- ¿puedo dejar pasar otro día más sin mejorar mi postura?
Decidir qué es lo primero
Sin la decisión de qué cosas son importantes, y cuáles no, es muy difícil mantenerse constante para realizar cambios, nuestra mente tiende hacia lo negativo y se resiste cada vez que pensamos en hacer cambios, de ahí, que saber qué es importante es el primer paso.
Aceptar para avanzar
No es posible sentirse siempre positivo y optimista, ni siquiera es realista; muchas veces tratamos de bloquear o evitar sentimientos negativos y esto significa que estamos rechazando una parte de nosotros. Intentamos evitar sentirnos mal, pero a veces es inevitable.
Dicho esto, se pueden tomar acciones para mejorar el estado de ánimo y “ponerlo” en el modo más adecuado para avanzar hacia el objetivo que te has propuesto:
- Observar cómo te hablas a ti mismo: Cuando pospones o te resistes a llevar a cabo acciones o cosas que sabes que debes hacer, intenta observar cómo te sientes: ¿Estás cansado, desanimado, estresado? ¿te dices frases del tipo “puedo hacerlo más tarde” o “me merezco un descanso”? sólo observa
- Aceptar el estado de ánimo. En lugar de rechazar o evitar estas emociones negativas, acepta que tienen su tiempo, su proceso. Observa que puede ser un momento difícil y no te culpes. La idea es observar que los estados emocionales son pasajeros, aunque no lo creas, pasará
- Aprender qué promueve tus estados de ánimo positivos. ¿qué actividades mejoran tu estado de ánimo?, ¿Cuáles lo empeoran? Dar un paseo o hacer ejercicio, una ducha, una taza de té o café tomada con calma, escuchar música, etc.; una parte importante de este camino es saber cuáles son tus propios elevadores del estado de ánimo
- Apoyo. Rodéate de personas que te apoyen, que te hagan crecer, como dice una amiga: “gente que suma” y, aunque a veces es difícil, intenta pasar menos tiempo con aquellas personas que te “restan”
- No fallar más de 2 días. Fallar un día no es gran cosa, pero fallar dos días a menudo crea desaliento y desmotivación. Vuelve a dar “pequeños pasos” para activarte de nuevo, no pases demasiado tiempo sin hacer lo que te has propuesto
- Sé comprensivo. Vas a fallar en algún momento, es un hecho. Habrá un día que “no estoy muy fino” para hacer deporte, retomar la dieta sana, estirar más, etc. Todos lo hacemos y está bien aceptarlo y saber que pasará; los cambios no son procesos lineales, sino subidas y bajadas continuas: pasos en falso, momentos de euforia, momentos de decepción. Así es como funciona la vida: acepta la imperfección
- Reconocer cada avance. Reconoce el mérito de respirar 5 veces al día, de tus 5 minutos de estiramientos, de levantarte cada 30 minutos de la silla, etc. por muy pequeño que sea, es un paso que has logrado.
Aunque obvio, se suele olvidar… nada de esto es fácil; generar un nuevo hábito es un proceso que puede llevar más o menos tiempo hasta que te “salga de manera natural”, y como la mayoría de los procesos requiere tiempo.